El arsenal de los Ale: entre "El Mono" y "La Chancha" habrían tenido armas valuadas en $ 1,5 millón

LA CHANCHA Y EL MONO. Los hermanos Ale, durante una de las primeras audiencias de juicio.foto ARCHIVO

Serán exhibidas hoy durante la audiencia por el juicio que se les sigue en la Justicia Federal.

Durante la audiencia que se realizará hoy por el juicio contra el Clan Ale, está previsto que se exhiban armas que fueron secuestradas durante la investigación.
Estos son los 16 imputados en el juicio contra el Clan Ale
Se trata de 72 armas de fuego que en 2013 fueron valuadas en alrededor de U$S 84.000 (aproximadamente, $ 1,5 millón).

De acuerdo con los datos que figuran en el expediente, la mayor parte serían de Angel “El Mono” Ale. Pero también algunas pertenecerían a su hermano Rubén “La Chancha” Ale.
Los hermanos Ale y María Jesús Rivero están acusados de encabezar una organización dedicada a lavado de activos, a la extorsión y al cobro de acreencias propias y de terceros. También son sospechosos de estar vinculados a una red de trata con fines de explotación sexual.
Uno por uno: los políticos y funcionarios mencionados en el juicio al Clan Ale

Los otros imputados en la causa son Roberto Dilascio (ex presidente de la gerenciadora de San Martín), Fabián González (fue tesorero de San Martín y sería la mano derecha de "La Chancha"), María Florencia Cuño (actual pareja de Rubén y titular de la remisería Cinco Estrellas), Víctor Suárez (tendría a su nombre autos y propiedades de "La Chancha"), Julia Picone (esposa de González y titular de una empresa de transporte que sería de Ale), Hernán Lazarte (policía), Valeria Bestán (ex de Rubén y fue administradora de “La Boutique” del “Santo”), José Lucero, Carlos Campos, César Manca, Enrique Chanampa, Sergio Parrado y Ernesto Cátulo.
El líder de la barra de Atlético declaró a favor de los Ale

La objetivo del proceso es probar que la supuesta banda lavó dinero que provendría de delitos precedentes. Las actividades mediante las que se habría conseguido la plata -como la producción y venta de drogas o el cobro extorsivo de acreencias- son abordadas, pero no juzgadas.


Los motochorros ahora asaltan hasta a niños de dos años

Las cuatro víctimas del delincuente son menores y estaban jugando en la vereda. La escena duró 10 segundos y quedó grabada en una cámara de seguridad. El asaltante tenía un arma de fuego y escapó en la moto del cómplice que lo esperaba

Cuatro niñas -de 16, 13, 7 y 2 años-, cansadas de jugar al hockey en la calle, se sentaron en la entrada de un garage de Colombia al 1.000 para disfrutar el sol de las 14. Mientras las más grandes utilizaban sus celulares, pasó una moto con dos jóvenes que las miraron fijo. El rodado llegó a la esquina, dio la vuelta a la manzana y volvió a ubicarse frente a las menores. El acompañante se bajó, remontó un arma, y empujó a la más pequeña mientras les gritaba “entreguen todo”.
La escena quedó filmada por una cámara de seguridad y duró exactamente 10 segundos. “Mientras gritaba me apuntó con el arma. Nosotras tiramos los teléfonos, él los agarró y se los llevó”, comentó a LA GACETA la adolescente de 13 años. Las dos más pequeñas entraron corriendo a una casa de la cuadra para buscar a su abuelo. “Salí corriendo, pero ya no se veía a nadie. Esta zona se volvió muy fea últimamente”, comentó el hombre, quien prefirió mantener su nombre en reserva.
En las imágenes -que pueden verse en la versión online de LA GACETA- también se puede apreciar que, mientras el asaltante recogía los teléfonos, el que manejaba la moto daba la vuelta para huir hacia el sur. El que se había bajado se arrojó sobre la moto y esto casi provoca que ambos caigan. Ninguno tenía el rostro cubierto.

 

La adolescente agregó: “nunca nos había pasado algo así, pero a la vecina -de 16 años- le pusieron una pistola en la cabeza el otro día para sacarle el celular, en la puerta de su casa”. También afirmó que las nenas de 6 y 2 años ya no quieren salir a la calle tras este episodio. “La más afectada fue la de seis, porque también había visto cómo asaltaban a la vecina, y hace poco también vio cómo le quitaban la cartera a una mujer que bajaba del colectivo. Está bastante asustada”, lamentó su abuelo.
La escena también fue vista por un grupo de niños de alrededor de 10 años que andaban en bici por la esquina del pasaje Padilla y Bárcena. “Eso pasa siempre por acá. Cuando se escaparon, tiraron unos papeles”, acotó el más charlatán de ellos. Dentro de un estuche de plástico transparente, había una tarjeta verde de vehículo y otros documentos. Los vecinos prometieron entregarlos a la Policía, porque presumen que son robados.
Vecinos con miedo
“De noche hay ‘pititos’ (rondines), pero a la siesta asaltan un montón. El sábado llegaron dos hombres en una moto y quisieron asaltar a un chico que venía con una mochila. Salimos corriendo, agarramos al que se bajó y el otro se escapó”, contó Matías, mientras señalaba la plazoleta que se encuentra en la esquina de Colombia y Catamarca. “Necesitamos más policías para ahí”, indicó.
Ninguno de los consultados consideró que la zona -ubicada a tres cuadras del hospital Avellaneda y la cárcel de Villa Urquiza- fuera segura. Detrás de unos barrotes que cuidan su negocio, Teresa comentó: “así tenemos que atender, porque hay muchos asaltos. No vimos lo que le pasó a esas nenas, pero es algo que ocurre siempre. Además, esa plaza está muy abandonada”.
“La siesta y la noche son las peores horas. Viven robando”, dijo al pasar Esther, mientras le explicaba al grupo de niños ciclistas que la calle estaba demasiado insegura como para que ellos anduvieran solos.